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Escritos por la Junta Directiva sobre la realidad de las familias numerosas

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07 de Septiembre de 2026

Operación Septiembre: El "Año Nuevo Logístico" y el Tetris de una Familia Numerosa

Junta Directiva Fanumadrid
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Operación Septiembre y logística familiar

A ver si alguien me lo explica. Estamos a principios de septiembre, en Madrid hace un calor que las chicharras piden tregua y seguimos todos en manga corta sudando la gota gorda. Pero no os dejéis engañar por el termómetro: en el cuadrante de nuestra nevera ya ha estallado oficialmente el Año Nuevo Logístico.

Hoy ha sido el pistoletazo de salida. La pequeña de 7 años ha inaugurado el curso, saliendo por la puerta con el uniforme de verano y una ilusión que no le cabía en la mochila. El contraste en el desayuno ha sido digno de foto: mientras ella repasaba mentalmente que no le faltaran las pinturas y la goma de borrar, en la otra punta de la mesa el mayor de 20 (que ya se sacó su grado superior en electromedicina) anda organizando su ingeniería de estilo británico y buscando trabajo para empezar a volar.

El "Operativo Comedor" (o cómo no arruinarse)

El miércoles entran en escena los de la ESO (el de 14 y el de 11) y con ellos activamos nuestra gran maniobra táctica de la temporada. En una familia numerosa, pagar el comedor escolar de todos es el equivalente a financiar un yate a plazos.

¿La solución? Hacemos encaje de bolillos con los horarios y el teletrabajo para traerlos a comer a casa. Nos ahorramos un buen pellizco, las cosas como son, pero a cambio nos convertimos en una furgoneta de reparto al mediodía con nuestro viejo Toyota. Platos en la mesa a las dos en punto, comer a contrarreloj y de vuelta al colegio.

La flota de los mayores y la logística festiva

Luego tenemos el escuadrón de los más grandes. El de 19 ha empezado su grado medio en emergencias en la Cruz Roja y ya está tirando currículums para currar de camarero los fines de semana. Toda ayuda es bienvenida en casa, aunque este tiene la suerte de contar con el "colchón" de haberse pasado todo el verano achicharrándose como socorrista.

Y ojo al nuevo frente que se nos abre: la de 16 cumple los 17 en diciembre. En casa ya estamos empezando a sudar frío con los preparativos para su gran fiesta de los 18, haciéndolo con tiempo y como se ha hecho toda la vida. ¡El tiempo vuela y no nos damos ni cuenta!

Nuestra brújula en medio del ruido

Con este nivel de locura, empalmando colegios, búsquedas de trabajo, extraescolares y cenas escalonadas, es facilísimo perder el norte. Pero en casa tenemos una brújula que no falla: poner a Dios en el centro de nuestra vida.

No es una frase hecha, es nuestro motor. Fomentar los medios de formación y la vida en la parroquia es la viga maestra que sostiene a esta familia. Nos esforzamos en crear un ambiente donde se respete profundamente la vocación y el camino que Dios tiene para cada uno de nuestros hijos. Transmitirles esa fe, enseñarles a apoyarse en ella cuando las cosas se tuercen, es la mejor herencia que les podemos dejar. Al final del día, tener esa base espiritual firme es lo que nos da verdadera paz y nos ayuda a sonreír (y a perdonarnos rápido) cuando la agenda aprieta y el cansancio aprieta más.

Sobreviviendo a base de deporte (y de un perro con mucho aguante)

Por supuesto, para mantener el equilibrio terrenal y no volvernos locos, el deporte es nuestra gran válvula de escape familiar. Aquí cada uno tiene su método para quemar tensiones: nosotros intentamos escaparnos a la pista de pádel en cuanto el cuadrante nos da una tregua; la pequeña de 7 años se pasa las tardes patinando como si no hubiera un mañana; y los mayores se machacan en el gimnasio o salen a correr.

Mención especial a nuestro perro, que es el gran beneficiado de esta necesidad general de desestresar: los mayores se lo llevan a pasear durante dos horas seguidas. Un buen peloteo, una buena carrera, patinar hasta caer rendido o una caminata canina interminable son nuestros mejores psicólogos para resetear la cabeza.

¿Y vosotros, familias? ¿Cómo estáis cuadrando el tetris de las comidas para ahorrar un poco y cómo intentáis mantener lo verdaderamente importante en el centro de vuestro hogar cuando la rutina os arrolla? ¡Dejadme vuestros trucos en los comentarios, que siempre viene bien aprender de la tribu!

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01 de Agosto de 2026

Agosto en Madrid: Teletrabajar en el "Búnker", Tropa Asilvestrada y un Socorrista en la Familia

FanuMadrid
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Teletrabajo y conciliación en familia numerosa

Las 9:00 de la mañana. Mi mujer y yo acabamos de cerrar la puerta de nuestro despacho en casa, cruzando esa mirada que mezcla el alivio y el pánico puro de quien se atrinchera en un búnker. Al otro lado de la madera: seis hijos de vacaciones y un martes que tiene toda la pinta de ser un domingo eterno. Bienvenidos a la logística extrema del teletrabajo en una familia numerosa.

El Despacho como Centro de Mando Alternativo

Teletrabajar los dos en la misma habitación con la casa llena exige una capacidad de improvisación nivel experto. El famoso cuadrante de la puerta de la nevera se nos ha quedado corto para gestionar esto; ahora hemos tenido que instaurar un sistema de post-its en la puerta del despacho: rojo para "estoy en videollamada, no entres salvo que haya fuego", verde para "puedes pasar a negociar un helado". No os voy a engañar, es una locura y a veces nos subimos por las paredes.

Mientras nosotros nos peleamos con el Excel y cruzamos miradas de "te toca silenciar el micrófono que se oyen gritos en el pasillo", el contraste vital ahí fuera es digno de estudio sociológico.

El Pequeño y el Vampiro: Dos Realidades Separadas por un Tabique

Por un lado, el pequeño de 7 años ya ha asomado la cabeza por la puerta dos veces, raqueta de tenis en mano, para preguntar a qué hora exacta termino de "darle al ordenador" para bajar a la pista. Su energía es infinita.

En el otro extremo del pasillo, el de 19 años sigue en fase REM profunda tras exprimir la noche madrileña. Para él, el concepto "madrugar" en agosto es poco menos que un mito urbano. El verdadero milagro del verano no es organizar a seis hijos, es conseguir que unos padres que teletrabajan no miren con envidia asesina a sus adolescentes durmiendo a pierna suelta a las doce del mediodía.

El Héroe del Verano (y de Nuestra Cuenta Corriente)

Pero este año hay una novedad que compensa el ruido de fondo y los asaltos a la despensa. El de 18 años nos ha dado la mayor alegría del verano: está currando de socorrista en una piscina comunitaria.

Verle cruzar el pasillo temprano, con su bañador rojo, el silbato al cuello y oliendo a crema protectora a un kilómetro, nos da la vida. ¡Por fin alguien más de la tribu aporta a la causa! De repente, las cenas giran en torno a los niveles de cloro y a las broncas que echa a los que corren por el bordillo. Los medianos (16, 14 y 11) le escuchan a medio camino entre la admiración y el terror puro, rezando para que no les toque a ellos pringar el año que viene.

El Cierre de Jornada y la Piña Familiar

A las siete de la tarde, cuando por fin cerramos los portátiles, nos damos cuenta de que este caos maravillosamente organizado vale la pena. Nos bajamos todos a hacer piña a las pistas de pádel para quemar la energía que queda y esperamos a que nuestro "vigilante de la playa" particular vuelva de su turno para cenar todos juntos.

Pero contadnos la verdad, familias de Fanumadrid: ¿Cómo lleváis vosotros lo de teletrabajar con la tropa asilvestrada por casa? ¿Tenéis ya a algún mayor currando o seguís financiando el chiringuito estival en solitario? ¡Dejadnos vuestros trucos en los comentarios, que en esta tribu toda ayuda es poca para sobrevivir hasta septiembre!

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